sábado, 22 de noviembre de 2008

Wendylandia


La portada de Milenio diario del día de hoy tiene a Wendy Guerra, novelista y autora del libro "Nunca fui primera dama" que estoy a punto de concluir. Tengo muy poco en común con la joven escritora, aunque ya tenemos muchos lazos que nos unen. Hace dos días me regaló de propia mano su nueva publicación.

Hablamos cubano mientras se saca las botas y guarda sus lentes caros en una de las cuatro maletas. Mi mamá me acababa de llamar para darme la noticia de que Carula, en pleno centro de la Habana, falleció por una complicación de la reciente operación. Yo creo que murió porque a su edad las operaciones sólo sirven para justificar la inminente muerte.

Miro la foto de Wendy en la contraportada del libro y me pregunta si puedo reconocer el malecón. No quiero hacer el desaire y le digo que si, pero ella nota que estoy mintiendo. Entonces me pregunta por La Guaridita, le digo que conozco bien y me dice que el malecón es uno que han montado los dueños en su propia casa. Me sorprende porque siempre pensé que los "gusanos" de Miami harían réplicas del malecón en las playas gringas, pero no que un cubano hiciera su propio malecón dentro de las playas cubanas...

Me da el pésame y realmente no me siento acongojada, hasta que leo la dedicatoria: Para Brenda, quien ha podido ver cosas del alma en Gabo que juntas compartimos... Ahora sí estoy triste y se me llenan los ojos de lágrimas.

Mi semana junto a Gabriel García Márquez ha sido definitoria en mi vida. Me ha contagiado con su ánimo sereno, su valioso sentido del humor, su compañía plena que va desde la mañana, la hora de la siesta, las firmas de autógrafos, su caminar pausado, el cansancio, el desvelo y su inamovible sonrisa.


En Wendylandia, Gabo no es un viejo con cáncer de manos gastadas y voz senil. En Wendylandia hay una Cuba con jóvenes creativos saliendo al mundo y un México con un colombiano Premio Nobel que rejuvenece y avanza a pasos agigantados en nuestros corazones para arrebatarlos hasta fundirnos con sus memorias por los próximos cien años.


Carta a GGM


Estimado Gabo, imagino que frecuentemente recibes, merecidamente, mensajes de admiradores. Aún así, cedí a la tentación de escribirte.

En casa de mis padres, ella cachaca y el de Curramba, siempre se sintió tu presencia. Por un lado estaba, junto a una colección actualizada de tu obra, un ejemplar de Cien Años que le autografiaste a mi papá alguna vez que coincidieron en un avión. Por otro, en el comedor se exhibía “El árbol genealógico de los Buendía”: un montaje de fotografías de un árbol infinitamente ramificado.

Te confieso que esa inmunidad que gozaba todo lo GGM la exploté para hacerme, antes que disfrutase a “El Coronel” y a la “Crónica…” de una Play Boy donde diste una entrevista. Claro que a mi madre no le agradó, pero juré que sólo quería leer tus palabras y que no había ningún interés por la Kim Bassinger de la portada. Gracias!

Tu influencia pasó después por los libros y por tus actos. Hace poco recibí mi doctorado. Dejé guardados el saco y la corbata y opté por la guayabera. Yo sabía que no estaba en Estocolmo y que en el mundo de las matemáticas no soy un GGM, pero de todos modos me sentí orgulloso de mostrar un poco de mi identidad latina junto a mi producción intelectual.

Te convertiste, en un estandarte de que Colombia y Latinoamérica producen, como se dice en nuestro querido México, gente chingona.

Te mando un muy fuerte abrazo.
SMB

1 comentario:

Joan dijo...

te lo digo, gente chingona, tu eres una chingona lo seguiré diciendo hasta que demuestres lo contrario... un beso